Excerpt for Bailando con el Cancer - Sanando: Paso a Paso by Patricia San Pedro, available in its entirety at Smashwords




Bailando con el Cáncer

Sanando: Paso a paso  

 

 

Mi experiencia con el cáncer de mama, consejos
de paciente a paciente y para aquellos que los cuidan

Para comprar libros en cantidad para el uso de caridad o para incentivos corporativos, llame al 305.445.4979 o por correo electrónico Pat@PatriciaPositiva.com.

The Cancer Dancer

Copyright Patricia San Pedro 2011

Published by San Pedro Publishing via Smashwords


Smashwords License Statement 
This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each reader. If you’re reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then please return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the hard work of this author.

Derechos de autor Patricia San Pedro 2011

Publicado por San Pedro Publishing

Título: Bailando con el Cáncer

Sanando: Paso a paso

Autor: Patricia San Pedro

Diseñadora Gráfica/Directora: Shannon E. Coffey

Diseñador del eBook: Kevin O. McLaughlin

Editores:

Magnifico Manuscripts

Jeff & Elvira Burnham



En memoria de mi hermosa madre Daisy

Mami, tú fuiste y continúas siendo mi inspiración. Me enseñaste a amar profundamente y sin condiciones. Quizás no estés aquí físicamente, pero tu amor todavía fluye dentro de mí. Me dio la fortaleza y el valor para sanar. Te quiero.

Dedicatorias

Con un profundo sentido de gratitud, amor y alegría, dedico este libro a:

Tammi Leader Fuller

Tammi, tú fuiste mi arcángel en este viaje de curación, acompañándome a casi cada uno de los tratamientos de quimio por un año entero. Horneaste tu pastel Bundt para todos los médicos y enfermeras. Hiciste el calendario del ángel para que siempre me cuide. Me ayudaste a filmar mi viaje completo y a registrar las cintas. Cocinaste para mí, me amaste y manejaste más millas en un año que en la vida entera de tu auto solamente para estar conmigo. Me levantaste el ánimo y me enseñaste a ser humilde. Me cuidaste y me ayudaste a sanar mientras nos reíamos a lo largo de mi camino por el cáncer de mama. Este libro y mi documental no hubieran sido posibles sin ti, Tamale. Estoy más que agradecida de lo que puedas imaginar. Te quiero. Gracias.

Lydia Sacasa

Liky, te quiero tanto, amiga. Estuviste a mi lado todo el tiempo desde el momento en que recibimos las noticias de que tenía cáncer. Tú fuiste mi roca. Me acompañaste contenta a cada cita y procedimiento con el médico. Me prodigaste amor y paz incondicionales, así como un cuidado maternal que a Mami le hubiera tocado en el alma. Me ayudaste a sanar. Cocinaste tus súper deliciosas cositas para mí. Dejaste que tu familia se mantuviera por sí misma por un año entero para que pudieras cuidarme. No sé cómo expresarte mi gratitud adecuadamente, así que sólo diré: . . . Te amo, turuburu, y por siempre estaré agradecida.

Annie San Roman

Annie, me has cuidado tanto. Estuviste conmigo casi las 24 horas del día, los 7 días de la semana por un año entero. Pasamos tantas horas felices en mi sala juntas mientras me congelaba en la quimio, que realmente hizo que se pasara el año rápido. Trajiste alegría, risas y un picadillo delicioso a mi vida. Y sí, sé muy bien cuánto me amas: de lo contrario nunca hubieras limpiado la arena de mi gatito por un año entero—"excavar en busca de oro,” como le decías. Gracias mi amiga. Gracias.

Mi Familia

Papi, Estuviste allí para mí, como siempre lo estás. Fuerte. Listo para ayudar. Lleno de amor. Incluso (trataste) de ser positivo. Te adoro.

Vivian, Tu amor, bondad, compasión y cuidados fueron una fuente constante de fortaleza para mí. Te quiero.

Tía y Tío, Estuvieron allí para mí, siempre prodigándome amor y apoyo familiar. Gracias. Los quiero.

Carlos y Alex, ustedes son los hermanos que nunca tuve. Me encantó la manera en que me amaron durante mi viaje. Gracias por estar allí para mí. Los quiero.

Contenido

Prefacio Introducción: La lección Capítulo 1: Es cáncer

Capítulo 2: El Día del Diagnóstico

Capítulo 3: Llamando a Todos los Ángeles

Capítulo 4: Anótalo todo: Lo Bueno, lo Malo y lo Feo

Capítulo 5: Fe (y un PET Scan)

Capítulo 6: Creo que no Estoy Soñando

Capítulo 7: Sin Mamas—Nuevas Mamas

Capítulo 8: Medicina Energética, Alimentando a la Fe

Capítulo 9: Confesiones Verdaderas

Capítulo 10: Tiempo para Rock y Roll

Capítulo 11: Empezando con el Jugo Sagrado

Capítulo 12: Pelo Hoy, Mañana Calva Como un Bebé

Capítulo 13: Bailando la Quimio Conga

Capítulo 14: El último de los GRANDES

Capítulo 15: Nuevos senos para las navidades

Capítulo 17: 2010 – Con muchas esperanzas

Capítulo 18: 2011 – Una Nueva Mañana

Consejos de Paciente a Paciente y Para Aquellos que los Cuidan

PRIMERA SEMANA — EL DIAGNÓSTICO

VISITA DE SEGUIMIENTO CON EL RADIÓLOGO

SEMANA DOS — VISITA AL ONCOLOGO CIRUJANO

ENFERMERA NAVEGANTE

RECONSTRUCCIÓN DE LOS SENOS (MAMAS)

ESPACIOS SAGRADOS Y COSAS QUE TE AYUDARÁN A SANAR

RESONANCIA MAGNÉTICA DE SENOS (siglas en inglés MRI)

TOMOGRAFÍA

TU NUEVA VIDA DURANTE EL TRATAMIENTO

CONSEJOS PARA CUIDADORES

Lo que no se debe decir

Que hacer

PRE-MASTECTOMÍA/LUMPECTOMÍA - lista de compras y por qué

VARIAS COSAS QUE HACER ANTES DE TU CIRUGÍA

LA ÚLTIMA CITA CON EL CIRUJANO ANTES DE LA CIRUGÍA

Una nota sobre Linfedema 

PREPARA TU HOGAR ANTES DE LA CIRUGÍA

VISITA AL HOSPITAL ANTES DE LA OPERACIÓN

EN EL HOSPITAL

CUANDO LLEGUES A CASA – DESPUÉS DE LA MASTECTOMÍA O LUMPECTOMÍA

ENFERMERA VISITANTE y DRENAJES

ELIMINACIÓN DE DRENAJES

TERAPIA FÍSICA Y LINFEDEMA

CICATRIZACIÓN

RADIACIÓN: QUITADOR DE ENERGÍA (ENERGY ZAPPER)

VISITA DE ONCÓLOGO

QUIMIOTERAPIA (O “Jugo Sagrado”, como yo lo llamo)

COSAS QUE DEBES HACER ANTES DE TU PRIMERA SESIÓN DE QUIMIOTERAPIA

Comprar pelucas

Cortar el pelo

Organizar sus pastillas

Belleza y aseo

PREPARA TU HOGAR Y TUS MASCOTAS PARA EL TIEMPO QUE DURA EL TRATAMIENTO

EL DÍA ANTES DE CADA PRUEBA DE SANGRE O SESIÓN DE QUIMIO

RUMBO A LA QUIMIO

BAILANDO A TRAVÉS DE QUIMIO (Yo lo llamo la Conga de la quimio)

Cuatro consejos básicos:

GASTRONOMÍA PARA LA QUIMIO

Manera fácil de calcular comidas saludables

Reglas y prohibiciones

SABOR METÁLICO Y LLAGAS EN LA BOCA

CABELLO HOY, MAÑANA CALVA COMO UN BEBE

Lidiando con la pérdida del cabello:

EJERCICIO

TU MEMORIA Y LA QUIMIO

PIEL SECA, OJOS Y GARGANTA

CUANDO TERMINE EL TRATAMIENTO

Epílogo

Reconocimientos

10 de abril de 2008

“Es cáncer”

Prefacio

Este libro es para cualquiera que haya pasado alguna vez por un desafío que haya cambiado su mundo y alterado su vida. Es para personas que gozan de salud y necesitan un recordatorio de que deben cuidarse a sí mismas y disfrutar de cada momento ahora.

Si te han diagnosticado cáncer de mama o cualquier otra enfermedad, o si amas a alguien que padece de esto, este libro también es para ti. Y sí, incluso es para los educadores, la comunidad médica, los terapeutas, las compañías de seguros y las compañías farmacéuticas, para que puedan tener una perspectiva del viaje de un paciente que conocen demasiado bien desde el punto de vista profesional.

Nadie sabe en qué consista caminar por la ruta del cáncer de mama a menos que lo haya hecho con esos mismos zapatos. La experiencia de cada persona es distinta. Ésta es la mía. Encontré fortaleza y paz en mi viaje sanador. Ahora tengo un sentido profundo de la misión de compartir lo que he aprendido y de ayudar a aquéllos que caminarán por una ruta similar.

En Bailando con el Cáncer encontrarás consejos muy específicos de paciente a paciente y de asistentes de cuidados, y recomendaciones que te facilitarán el viaje y te lo harán más cómodo, desde el día del diagnóstico hasta el final del tratamiento. Usé métodos de curación tradicionales, pero también aprenderás un poco sobre algunos métodos alternativos que me funcionaron bien, también.

Si estás inspirado, espero que leas mi historia. O si solamente quieres información básica, puedes saltar hasta los consejos del Apéndice.

Mi esperanza es que descubras las gemas esparcidas por todas las páginas, que te ayudarán a sanar mejor, más rápidamente y con mayor potencia para que puedas vivir tu mejor vida posible durante y después del cáncer.

Cuando alguien escucha las palabras “tienes cáncer,” es un diagnóstico para toda la familia y los amigos más cercanos. Todos recorrerán este viaje de sanación juntos. Puede ser un momento maravilloso para conectarse, sanar y descubrir nuevas bendiciones en tu vida, si así lo decides.

Y, sí, es cierto, he bailado con el cáncer. Bailo con cada cosa en mi vida, Es mi pasión. Es lo que me hace feliz. Así que esto no fue distinto. Por supuesto, mi baile en ocasiones fue muy lento, pero fue un baile…

Cualquier porción de mi libro que lea, espero que te dé sanación, paz mental, alegría e información que te ayudarán en tu propio viaje sanador. Te envío amor, luz, bendiciones y deseos de muchos momentos mágicos en tu vida.

Patricia San Pedro

(Positivamente Pat)

P.D. Mi amigo abogado dice que lo mencionado en este libro no debe tomarse como consejo médico. Siempre deberás contactar a tu médico antes/durante/después de hacer cualquier cosa que alguien recomiende en este libro, ¡sin importar qué tan lógico suene!

Introducción: La lección

Si no crees que cada día es un buen día, prueba a perderte de uno.”-Cavett Robert-

La vida es una lección. Y tú eres el alumno. El universo es el maestro. Te despiertas un día y te enamoras. Quizás te ríes un poco, haces el amor o te vas a trabajar. Y entonces, un día te despiertas y la vida te dice: “No te va a gustar lo que voy a decirte, pero es simplemente lo que necesitas.”

Era mi cumpleaños y estaba cumpliendo 52 años. Recibí muchos regalos maravillosos, pero hay uno que nunca olvidaré: venía con una cintita rosada. Era tan pequeño que sólo yo pude verlo primera. La tarjeta de regalo decía: Se le ha diagnosticado cáncer de mama agresivo. Tratamiento recomendado: una mastectomía doble y un año de quimioterapia.

Pensé en mi madre quien había fallecido de cáncer de mama hacía veinte años a la edad de 59. Ahora, yo también tenía cáncer de mama. Era la hija de mi madre, y estaba sola. No tenía esposo, ni enamorado, hijos o hermanos. Entonces, ¿qué era lo siguiente? ¿Qué me traería el mundo en toda su imprevisibilidad? ¿Cómo me sostendría la vida en su propio seno?

Como una eterna optimista, rápidamente hice mi elección: mi cáncer de mama era el sendero hacia un nuevo nivel de estado de conciencia superior. Si la voluntad de Dios/del Espíritu estaba alineada con la mía, no solamente sobreviviría al cáncer sino que también lucharía. No sería una víctima. Mi cáncer me haría una mejor persona, más conciente, y lo vería como un verdadero don. Sería una guía para aquéllos que se enfrentan a su propia enfermedad, ayudándolos a cerrar la brecha del miedo. El hecho de que estoy escribiendo esto indica que, al menos en este caso, Dios/el Espíritu y yo estábamos en la misma página.

Nunca me pregunté: “¿Por qué yo?”, sino más bien: “¿Por qué no yo?”

¿Estaba viviendo en un equilibrio? ¿Estaba relajada y no estresada? ¿Estaba comiendo de manera saludable y ejercitándome con regularidad? ¿Viví una vida de paz y meditación con cierta constancia? ¿Estaba viviendo mi pasión? La respuesta fue NO a todas estas preguntas. Así que, quizás mi cáncer era como si el mundo me dijera: “¡Cielos, detente y revisa tu vida! Si no es ahora, entonces, ¿cuándo?

Amé mi camino a través del cáncer. Lo amé tanto que me casé con el viaje. Ya saben, estaba rodeada de amor: amigos y familiares que vertían una cantidad ilimitada de amos en mí cada día. Este fue el mejor recuerdo. Esta fue la mejor terapia.

Mi curación también fue la documentación de mi pasaje, que era resultado de mi anti-silencio. ¿Por qué no hablarle a mi cáncer?

¿Por qué no mostrarle que no me ha destruido y que realmente podría ser un viaje hermoso? Documenté mi narrativa de sanación en video y por escrito. Mi amiga de la infancia, María, explica:

Pat creía que al documentar su viaje, facilitaría sin dudas el camino hacia adelante para un montón de mujeres. Se volvió “una” con su grabadora de video. Nunca la vi sin ella desde que fue diagnosticada. Grabó cada momento de su viaje que pensaba que ayudará a una hermana del cáncer de mama. Quería asegurarse de cubrir todos los detalles que nadie más explicaba, incluyendo: tener imperdibles disponibles después de una mastectomía; dormir sobre una funda de almohada satinada para soportar mejor el dolor luego de haber perdido su cabello durante la quimioterapia; y tomar té de jengibre o de menta para aliviar las náuseas.

La lección más importante que he aprendido de Pat es acercarse a las cosas desde una perspectiva positiva. Ella ELIGIÓ vivir a través de su dura experiencia mientras habitaba en un espíritu feliz. En retorno, su vida durante este tiempo, fue enriquecedora, a pesar de la quimioterapia. NO SUBESTIMES EL PODER DEL PENSAMIENTO POSITIVO.


La lección de Pat este año fue el cáncer de mama, así como lo será para miles de otras personas. Vino disfrazado como un visitante feo, indeseado, no obstante mediante el poder del amor, se transformó en un bello don. Ya sabía cuánto significaba Pat para mí, pero su cáncer fue un recordatorio de apreciar lo que uno de por hecho. La belleza de su viaje es que fue realizado con una luz tan positiva, que trajo más amor y fortaleza. Y, como Pat dice con frecuencia: “Eso es algo hermoso.”

Capítulo 1: Es cáncer

Cada experiencia crucial puede recordarse como un contratiempo o el comienzo de un nuevo tipo de desarrollo.” -Mary Roberts Rinehart-

Es cáncer. Lo sé. La semana pasada lo sentí: un bulto, justo en el punto donde siempre he revisado subconscientemente. Nunca me he hecho un examen completo de mama, fue tonto, lo sé. Sin embargo, siempre frotaba mi pulgar hacia arriba y abajo en un punto de mi mama derecha. No sé por qué. Y ahora, por primera vez, sentí algo duro y diferente.

Es casi como si hubiera esperado para esto toda mi vida. Cuando perdí a mi madre debido al cáncer de mama, ella sólo tenía 59 años, así que me di cuenta que las probabilidades eran bastante altas y que yo podría padecerlo también. Pero nunca perdí tiempo pensando acerca de la posibilidad de tener cáncer. No me preocupaba de nada.

Ya me habían programado para mi ultrasonido anual el 9 de abril. Mis mamas eran bastante densas y como deben hacer todas las mujeres que tienen mamas densas, hay que hacerse un ultrasonido y una mamografía cada seis meses con regularidad.

Llegué para mi ultrasonido sintiéndome ansiosa e inesperadamente inquieta. La Dra. Vilma Biaggi, mi radióloga, sintió el bulto y dijo: “Parece un quiste de agua. Tratemos de aspirarlo”.

Aspirar un quiste se siente raro, pero no duele. Es solamente una aguja delgada en tu mama. Cuando no salió agua de allí, observé su rostro.

Su mandíbula se puso rígida y su voz empezó a cambiar ligeramente. “Bueno, Pat, no es agua. Necesitamos hacer una biopsia con una aguja para que podamos determinar correctamente lo que es.” En ese momento, se empezó a formar una pelota en la boca de mi estómago.

“¿Cuándo?,” pregunté.

Ella respondió: “Ahora, ahora mismo. No te preocupes, no te va a doler.”

Sacó otro aparato con aguja largo y delgado que penetró en mi piel. Aunque parezca mentira, realmente no me dolió. Luego dijo que quería tomar dos muestras. No me estaba gustando esto. Cuando me retiraba de la habitación después de la biopsia, la Dra. Biaggi dijo que me llamaría al día siguiente con los resultados.

Conduje de regreso a casa con miedo. Siempre traté de tener pensamientos positivos, pero había algo de este día que era diferente. Continué con mi trabajo el resto del día como siempre. En la noche, antes de irme a acostar, me acerqué al pequeño altar que he construido en mi dormitorio: un lindo espacito sagrado lleno de velas, salvia, piedras preciosas y una colección de objetos de lugares benditos de todas partes del mundo.

Me senté y lloré; realmente supliqué. “Por favor, que no sea cáncer. Por favor, que mis mamas estén saludables.” Repetí este mantra una y otra vez.

Luego, pasó algo de lo más extraño. Oí una voz. Interrumpía constantemente mi oración diciendo: “Usarás esta experiencia para ayudar a otros.” Trataba de rezar una y otra vez, pero me callaba la voz que me decía: “Usarás esto para ayudar a otros.” Así es. Es cáncer. Es cáncer. Es cáncer.

De pronto, un evento que había ocurrido hacía quince años, se me vino a la mente. Cuando estuve de viaje de negocios en Perú, llevé a un grupo de periodistas a Machu Pichu en los Andes. Allí, cuando subía los agrestes riscos, tratando de respirar, encontré una pequeña piedra en la tierra. Algo me empujó a tomarla. Luego esa noche, me enfermé violentamente. Algunas personas de la localidad me decían que era porque había tomado una piedra de un lugar sagrado.

Pero más adelante, en ese viaje, un hombre místico de los Andes me dijo lo contrario. Señaló: “Esta es tu piedra. Usarás esta piedra para sanarte a ti misma y a los demás. Marcarás una diferencia en este planeta.”

Tomé la piedra y me la traje a casa. Aunque no tenía idea de lo que estaba hablando, quizás sabía que mi mundo pronto daría un vuelco y se saldría de control por un tiempo.

Capítulo 2: El Día del Diagnóstico

El mejor uso que podemos hacer de nuestras vidas es dedicarlas a algo que la sobreviva”.

-The Cross Roads por Chris Grabenstein-

Sabiendo que la Dra. Biaggi me estaba llamando con los resultados, mi amiga Lydia vino a casa a estar conmigo. Ella era mi amiga desde que teníamos doce años. Yo ya sabía que tenía cáncer, pero ella no. Lo único en que podía pensar era en cómo yo aceptaría esta noticia. ¿Cómo lo tomaría ella? ¿De qué manera me vería luego de mi diagnóstico?

Rezamos. Incluso mi perro, Merlot, quería ser parte de la acción. Saltó al regazo de Lydia. Y luego al mío. Al de ella. Al mío. Merlot sentía algo.

Lydia y yo fuimos a almorzar a Books & Books. Cuando mi teléfono timbró, miramos el número y nos congelamos. Era la Dra. Biaggi. Ansiosamente contesté la llamada y Lydia se apoyó para escuchar a la doctora decir: “Lo siento mucho, Pat. Tienes cáncer.”

Lydia, el día de mi diagnóstico, dijo:

Quería estar con Pat cuando recibiera los resultados de la biopsia. Realmente no pensaba que esto era cáncer y traté de reconfortarla. Pero Pat creía lo contrario. Nos dedicamos a trabajar en su oficina, pero después de un rato, simplemente no pude contenerme más y le pedí a Pat que rezara el rosario conmigo. Sabía que esta no era su forma tradicional de rezar, pero yo lo necesitaba y rezó conmigo. Le pedí a Dios que la patología de Pat fuera negativa.

Normalmente, me preocupo de todo; sin embargo, por algún motivo, esta vez no lo estaba. Cuando el teléfono timbró, en lo profundo de mí no pensaba que Pat recibiría malas noticias. Me apoyé para escuchar a la doctora decir: “Es cáncer” y me entumecí mientras mi corazón no dejaba de palpitar.

Con las palabras de la Dra. Biaggi, mi mundo se hizo silencioso. El aire era como polvo de tiza y no podía respirar. Mi estómago se hinchó hasta mis ojos y mi cerebro y corazón de pronto se tocaban uno a otro con un confort absoluto, aún en las veces en que estaban en total oposición: mi corazón irracional, mi cerebro lógico. Quería dividirme en miles de personitas aterradas y escapar.

Escuché poco de lo que decía la doctora, pero estaba viendo y escuchando la película de la vida de mi madre y finalmente su muerte debido al cáncer de mama. La película fue corta.

La Dra. Biaggi sugirió que nos reuniéramos en su oficina al día siguiente, a pesar que era su día libre, para asegurarnos que comprendiéramos los resultados de la biopsia. Aunque el tumor parecía estar encapsulado y pequeño, el tipo de cáncer era agresivo. Lydia y yo nos abrazamos casi como robots y tratamos de consolarnos una a otra. Ninguna de las dos podíamos hablar. Estábamos aturdidas mientras salíamos del local, y se me ocurrió mirar arriba y ver un par de zapatos que colgaban de un cable de teléfono, donde algún niño los había lanzado jugando. Sonreí y comprendí que el mundo no se iba a detener simplemente porque yo tenía cáncer. Tomé una foto de los zapatos para acordarme de esto.

Lydia me condujo de regreso a casa mientras yo empezaba a llamar a mis amigos. Sabía que tenía que decirle a mi padre, pero no podía hacerlo. Todavía no. Empecé a marcar los números de mis amigos. “Tammi, tengo cáncer,” decía mientras se me salían las lágrimas. Lydia tomó el teléfono.

Lydia describe su reacción:

Fácilmente me pude haber desmoronado, pero no lo hice. Por su propio bien, tenía que permanecer calmada. Mientras llevaba a Pat a su casa, Pat empezó a llamar a nuestros amigos. Hacía que yo hablara con ellos porque a ella no le salían las palabras de la boca. Casi parecía que éramos actrices en una obra teatral. Me sentía entumecida.

Estacioné el auto frente a la casa de Pat y cuando salimos de él, nos abrazamos. “Está bien llorar,” le dije mientras empezaba a llorar. Las lágrimas que valerosamente contuvimos, finalmente encontraron sus caminos hacia la superficie.

A las seis en punto, Tammi, Mercy, Annie, Vicky y yo estábamos sentadas en la sala de Pat. Era algo irreal. Finalmente, Pat dijo: “Abramos un champán para que podamos celebrar mi hermoso viaje de curación.” ¡Estábamos conmocionadas!

Prosiguió con una gran sonrisa en su rostro: “¡Quiero grabarlo todo para ayudar a otras mujeres!”

¿Qué?

Pat trató de grabar por aquí y por allá, pero era incómodo. No sabíamos qué decir. Tammi tomó la cámara sólo para llevarle la corriente a Pat. Todas pensamos que lo estaba negando, pero actuamos juntas.

El resto de la noche, disfrutamos la compañía una de la otra. Tuvimos una gran conversación, vimos American Idol, comimos dulces y nos reímos un montón. Debo decir que a la mitad de una terrible noche, nos estrechamos en una energía amorosa y maravillosa donde en realidad pasamos un gran momento. Esa primera noche marcaría el inicio de un viaje de sanación que no solamente fortalecería nuestro vínculo como amigas, sino que confirmaría la misión que Pat se propuso lograr siete años antes, cuando surgió la comunidad de Miami Bombshells. Cinco extrañas se volvieron amigas compartiendo los altibajos de la vida y escribiendo eventualmente Dish & Tell. Pat ideó un viaje en una alfombra voladora y ahora estamos saltando hacia otro viaje, una montaña rusa realmente temible.

No queríamos dejar a Pat sola esa noche, así que Tammi se quedó a dormir con ella.

Me llevé a Merlot a dar un paseo bajo el cielo de Miami, mientras Tammi preparaba su cama abajo. Cuando caminaba, empecé a ver los árboles, las estrellas, incluso las plantas, de una manera distinta. De pronto, podía ver y sentir el movimiento de la vida alrededor mío. El mundo estaba vibrante y vivo, y también yo.

Sentí la mano de la brisa marina contra mi piel, y entonces supe que era hija de la naturaleza. Luego, cuando subí a mi cama, me sentí en una paz completa, algo que no había sentido antes. No así. Pero mi cerebro no entendía todavía qué había en mi corazón. ¿Estaba loca o simplemente negándolo todo? Tenía cáncer de mama y sin embargo, me sentía en paz.

Capítulo 3: Llamando a Todos los Ángeles

La amistad es el único cemento que podrá unir al mundo”. -Woodrow Wilson-

A la mañana siguiente, comencé a pensar acerca de mi vida. Nunca quise tener hijos y fui hija única. Me casé y me divorcié dos veces, y mi enamorado Mark y yo acabamos de romper hace sólo diez días. Hablemos sobre el tiempo. Las relaciones a distancia no son fáciles. Él vivió en Dallas y yo vivía en Miami. Realmente no tenía sentido, así que acordamos mutuamente ser tan sólo amigos. Ahora estaba sola. ¿Quién me cuidaría?

Mi pariente sanguíneo más cercano era mi padre, y sabía que se sentiría como un manojo de nervios una vez que le contara las noticias. Mi madrastra Vivian era una persona increíble, pero ya se ocupaba de demasiadas cosas con mi papá y su hepatitis C. Tenía a mi amorosa Tía Marta, a mi Tío Mario y a dos primos, Carlos y Alex, que eran como mis hermanos. Pero todos ellos tenían familia. Todos tenían una vida ocupada.

Mi mente me seguía llevando a donde Mami, muriendo de esta misma cosa cuando sólo tenía 59 años. ¿Mi historia terminaría como la de ella? No lo creo. Las probabilidades de sobrevivir al cáncer son mucho mayores hoy en día. De alguna manera, pensaba que mi camino sería distinto. No moriría de esto. Se me dijo que yo debía ayudar a otros.

Afortunadamente, algunos increíbles y lindos amigos me rodeaban; eran mis hermanas, mis ángeles.

Tammi empezó un diario poco después de mi diagnóstico:

El año pasado, tres de las personas más cercanas a mí en mi vida recibieron este horrible diagnóstico. Mis dos hermanas y ahora Pat, mi mejor amiga y socia de trabajo, han sido diagnosticadas con cáncer de mama. Cada vez, me pateó violenta y profundamente en lo más profundo de mi ser. La única manera en que ese cáncer de mama podría atacarme de forma más personal sería si lo tuviera yo misma. Me sentía tan indefensa.

Sin embargo, cuando me convertí en la acompañante y arcángel de estas tres mujeres increíbles, aprendí que no estaba indefensa después de todo. Cada una de ellas llevaba este desafío en su vida de su propia y única manera, mientras que mi rol de apoyo se hacía cada vez más importante en esta lucha contra el enemigo insidioso.

Lydia y Tammi vinieron conmigo a hablar con la Dra. Biaggi. No fue una visita fácil, a pesar que la Dra. Biaggi fue amable, compasiva y respetuosa las horas que pasó con nosotras. Nos dio el panorama real de mi cáncer.

Comenzó a hablar así: “Tienes carcinoma ductal infiltrante en grado tres, que es un alto grado. Eres receptora hormonal negativa, es decir que tu cáncer no se ve afectado por el estrógeno. La buena noticia para las mujeres con tumores receptores negativos de estrógeno es que se ven grandes resultados después de la quimioterapia sin tener que realizar posteriormente una terapia hormonal.”

“Eres positiva para HER2neu, comúnmente conocido como HER2. Esta es una forma agresiva de cáncer de mama. Para las mujeres con cánceres de mama HER2 positivas, el medicamento Herceptin ha mostrado reducir drásticamente el riesgo de recurrencia. Ahora se ha vuelto un tratamiento estándar recetar Herceptin junto con la quimioterapia después de una mastectomía o lumpectomía.”

“Pero el tumor se ve pequeño con sus 1.7 centímetros. La buena noticia es que lo hemos detectado en fase temprana. Esas son muy buenas noticias. Pero debido a que eres HER2 positiva, vas a tener que recibir quimioterapia. Realmente no hay otra opción en cuanto a esto. Lo siento. Pero la quimioterapia es mucho más fácil en estos días de lo que era antes.”

Digerí todo esto. ¿Qué? Simplemente no podía creer a mis oídos. Pensaba que estaba oyendo el diagnóstico de otra persona. A medida que volvía a la realidad, grité silenciosamente para mí misma: ¡Quimioterapia! Dijo que necesitaría quimioterapia. Perdería mi cabello largo. ¡QUIMIOTERAPIA NO! ¡Ay, Dios mío!

Vagamente recuerdo que dijo: “Quizás no se te tenga que hacer una mastectomía completa. Una lumpectomía podría ser una opción. Eso lo determinará el cirujano. Deberá ir a ver al Dr. DerHagopian. Es el mejor cirujano de la ciudad. Está extremadamente ocupado, pero es un buen amigo.”

Mientras sus palabras nadaban por mi cabeza, llamó a su recepcionista y pidió que la transfirieran al consultorio del cirujano. Después de un minuto me preguntó: “¿Podrías ir a verlo el lunes?” Lydia, Tammi y yo respondimos a la vez.

"¡SÍ!"

Sentía náuseas. Continuaba con mis preguntas silenciosas. “¿Tenía alguna opción aquí? ¿Debería y tendría que retirármelas? ¿Y si el cáncer se pasa a la otra mama? Demasiada información como para manejarla ahora mismo. Necesito respirar.”

La Dra. Biaggi nos llevó a la sala de ultrasonido. Quería darme otra mirada. Allí estaba, al frente y al centro. No había sido un error.

Capítulo 4: Anótalo todo: Lo Bueno, lo Malo y lo Feo

Las personas no ‘tienen’ enfermedades, que realmente son mecanismos descriptivos creados por la medicina contemporánea. Las personas tienen historias, y las historias son las narrativas de sus vidas, sus relaciones y la manera en que experimentan una enfermedad.” -Arthur Kleinman-

Pasé el resto del día educándome a mí misma sobre el cáncer. Tammi y yo conocimos a una amiga, Sally Bogert, quien trabajaba en la industria del cáncer de mama. Ella nos dio bastante información que había preparado para nosotras para la visita donde el cirujano el lunes.

El Carcinoma Ductal Infiltrante (CDI) consiste en células atípicas que mutan a medida que crecen. Se agrupan en los conductos de las mamas. Las células rompen la pared del conducto y pasan al tejido circulante.??Aquí es cuando el cáncer cruza la línea y pasa de ser Carcinoma Ductal In Situ (CDIS) a ser CDI.

El grado del tumor es un método para clasificar las células cancerígenas en referencia a qué tan anormales se ven bajo el microscopio y a qué velocidad es probable que crezca el tumor y se expanda. Las grados varían de 1 a 4, en donde 1 se considera el menos agresivo. Tú tienes Grado 3.

También dijo que no se sabría en qué etapa estaba mi cáncer hasta que me hicieran la cirugía. Pero en cuanto ahora y al informe del patólogo, estaba en la Etapa 1. Eso estaba bien.

A fines de la tarde, estaba exhausta. Decidí que este fin de semana sería para mí. Fui a un concierto y pasé un rato con mis amigas. Me consentí a mí misma. Tomé fotos y videos de mi cabello, sabiendo que tan sólo sería una memoria en un futuro cercano.

Quería recordar cómo se veía.

Empecé a limpiar el desorden de mi casa para que tuviera un entorno saludable, limpio y feliz en el que pudiera curarme. Empecé a escribir mi diario sobre el proceso. Escribir el diario era una manera de reflejar mi sanación. En cierta forma, mi diario capturaría la memoria de mi cáncer y la esperanza de tener un futuro libre de él. Sería un método de conversación conmigo misma. Reuniría información, comodidad y me motivaría a mí misma y a otros, y empezaría el viaje de sanación a través de la expresión escrita. No habría silencios en cuanto a mi enfermedad. Escribí por mi vida y por la vida de los demás.

Diario de Pat: 12 de abril de 2008

Me diagnosticaron hace dos días. Pienso que esto será un proceso. Estoy rezando y meditando para que todo esté bien. Tengo un increíble sistema de apoyo tras de mí con mis maravillosas e increíbles amigas. Estoy asustada, pero al mismo tiempo estoy en paz. Estoy realizando este diario escrito y un diario grabado de mi viaje para crear conciencia y recalcar la importancia de una detección temprana. También quiero que otras mujeres vean que no estoy perdiendo el control. Estoy bien. Por supuesto, tengo olas de emociones. Soy humana. Pero debo confiar, tener fe y ser positiva.

Diario de Pat: 14 de abril de 2008

Voy a ver al cirujano por primera vez el día de hoy. Esta visita cambiará mi vida para siempre. Sé que va a ser duro y atemorizante, pero estoy rezando para que tenga paz mental y para que todos alrededor mío sigan siendo positivos. El autor Robin Sharma escribió: “Todos nosotros que estamos en constante búsqueda, que queremos mejorar como personas, siempre nos encontraremos con ENORMES obstáculos en nuestras vidas, y cómo nos enfrentamos a ellos es lo que determina cómo salimos por el otro lado.”Definitivamente, este será un viaje de sanación. Y esperar al otro lado de esto va a ser belleza y sanación para otros.

Tengo intenciones de usar mis experiencias para ayudar a hombres y mujeres que se están enfrentando o que ya han pasado por desafíos similares en la vida. Todos sabemos que no tenemos tanto control en los efectos que ocurren en nuestras vidas. Pero lo que SÍ podemos controlar es cómo responder a esos eventos. Me encanta cómo lo dice el Dalai Lama. “El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.”

Tammi horneó un pastel Bundt. “Quieres que el personal esté feliz,” dijo y sonrió. Así que salí con mis arcángeles Lydia y Tammi, y el pastel esponjoso de Tam.

Robert P. DerHagopian, médico, miembro del Colegio de Cirujanos de los Estados Unidos, y cirujano oncólogo, tenía más de 40 años de experiencia en su campo. Había ganado el Premio de la Elección de los Pacientes y el Premio a Uno de los Mejores Médicos de los Estados Unidos. Su reputación estelar se extendía por todo el planeta. Era compasivo y bondadoso. El Dr. D se tomó su tiempo examinando mis mamas y describió detalladamente el diagnóstico en gran detalle.

“Todavía no estoy seguro si se requiere una lumpectomía o una mastectomía…”

Rápidamente lo interrumpí. “Mis mamas están adheridas a mí; yo no estoy adheridas a ellas. ¡Sáquelas ambas!”

Sonrió y explicó: “Hay tres pruebas que nos ayudan a determinar la profundidad completa del diagnóstico: un IRM de las mamas, un PET escan y la Prueba de Genes BRCA, ya que tiene un historial de cáncer de mama en su familia. El tumor sólo mide 1.7 centímetros, lo cual son buenas noticias. Por supuesto, no sabremos cómo proceder hasta que se realicen todas las pruebas, incluyendo la cirugía.” No sonaba alarmante cuando hablaba y lo hacía ver como si todo estuviera bien. Fue un muñeco.

Diario de Pat: 16 de abril de 2008

Hoy me voy a hacer el IRM y la Prueba Genética BRCA. Vicky me lleva a ambas. Estoy nerviosa ya que no sé qué esperar. Sí sé que el IRM muestra imágenes detalladas de mis mamas, lo que permitirá a los médicos evaluar mejor la presencia del cáncer. Estoy rodeada de ángeles, amor, luz y sanación. Puedo tener cáncer, pero me siento tan bendecida. Pero, ¿por qué me dio esto?

TÚ TIENES CÁNCER, ASÍ QUE PUEDES SANARTE A TI MISMA Y A OTROS, PARA RECIBIR AMOR DE FORMAS EN LAS QUE JAMÁS LO HAS HECHO ANTES, ¡Y PARA COMPRENDER QUE ERES AMADA!”

¡Vaya! ¡No creo que pueda escribir esto tan rápidamente! Creo que estoy experimentando la Escritura Automática. Es una especie de canalización en donde Dios o el Espíritu se comunica, guía y crea las palabras a través de uno. Obtendría las respuestas a mis preguntas. ¡Muy bien! Por supuesto, soy escéptica. ¿Y si soy yo misma respondiéndome a mis propias preguntas? Supongo que no importa. Si las respuestas me ayudan, ¡bravo!

Dejo que la luz de Dios y todos mis bellos ángeles desciendan ahora sobre mí y en mi vida, a medida que inicio este proceso de curación e ingreso a mi viaje de sanación. Estoy agradecida, íntegra, y estoy en paz.

Al llegar al Centro Bautista de Servicios Ambulatorios (Baptist Outpatient Services), Vicky y yo fuimos recibidas por un personal amable y cariñoso que marcaban una diferencia. Pablo era el enfermero/asistente que me llevaría por todo el proceso. Estaba tan agradecida por esta ayuda. Mientras esperábamos, empecé a estirarme. Estiraba mis brazos a los costados… arriba… abajo y movía mi cabeza en círculos. Quería estar lo más relajada y flexible posible para este proceso, que me pondría en una posición extraña por un largo tiempo.

“Por favor, cámbiate y colócate la bata en el cambiador,” dijo Pablo.

Luego caminó conmigo por la sala del IRM. Había una cabina de vidrio que parecía una central de control con varias personas tras de ella. La máquina de IRM era un tubo grande con forma de cilindro. Pablo explicó lo siguiente: “La máquina se moverá hacia arriba y debajo de tu cuerpo para tomar fotografías de tus mamas. Es crítico que permanezcas totalmente inmóvil durante todo el proceso.”

Oírlo decir parecía más fácil que hacerlo. Pablo me colocó boca abajo y me ató a la cama blanca. Colocó mis manos a lo largo de los lados de la mesa y mis mamas colgaban libremente por aberturas de plástico. ¿Por qué nada estaba acolchado?, me preguntaba.

Me di cuenta que la mejor manera de permanecer inmóvil era asegurándome que estuviera completamente cómoda antes de empezar, relajada y que mis músculos no estuvieran tensos.

Asegúrate de decirle a tu tecnólogo si hay algo que te incomoda antes de comenzar. Mientras más cómoda estés (dentro de los límites), mejores posibilidades hay de que se termine rápidamente. Incluso el más leve movimiento hará que todo empiece de nuevo.

Las instrucciones finales de Pablo fueron una advertencia. “Oirás ruidos muy fuertes.”No estaba bromeando. ¡Eran RUIDOS MUY FUERTES!

El IRM funcionó bien. Tomó unos treinta minutos. Estuvo meditando, visualizando el ruido tormentoso de los tambores y cantos de los indios. Todo era curación. La mente era muy poderosa.

De ahí pasamos por la prueba de sangre genética. Eso no funcionó tan bien. Mis venas eran muy pequeñas. Se enrollaban y escondían. Se hicieron cinco intentos y no pasó nada. Vicky me miró. La miré y en ese momento dije: “Me voy de aquí.” Salimos e hicimos una cita para otro día. La próxima vez beberé galones de agua la noche anterior para bombear mis venas.

Regresé una semana después. Esta vez sí funcionó bien. Ahora tendría que esperar 2-3 semanas para que me dieran los resultados.

Diario de Pat: 17 de abril de 2008

¿Estaré bien?

“¡SÍ! ¡SÍ! EL PROCESO SERÁ MÁS FÁCIL QUE LO QUE PIENSAS. ¡LOS DONES ESTÁN LLEGANDO! MUCHAS BENDICIONES VIENEN HACIA TI. TE ENCONTRARÁS CON LOS CAMBIOS DE LA VIDA, EXPERIMENTARÁS DISTINTAS TRANSICIONES, PARTICIPARÁS EN VIAJES DESCONOCIDOS Y TE ENFRENTARÁS A DESAFÍOS INCREÍBLES. NO IMPORTA SI SON GRANDES PEQUEÑOS, ¡DÉJALOS IR, LÍBRATE DE ELLOS! ¿ENTIENDES?”

Sí, entiendo. Estoy agradecida, estoy sanando y estoy completa. Mañana me harán un PET Scan completo para ver si el cáncer se ha extendido. Sé, en lo más profundo de mi ser, que estaré bien, pero algo de confirmación se sentiría bien.

Capítulo 5: Fe (y un PET Scan)

La fe cree, a pesar de las circunstancias, y actúa, a pesar de las consecuencias.”

-Adrian Rogers-

Lydia me recogió para llevarme al PET Scan en el Hospital Bautista. Estaba un poco nerviosa, ya que nunca había pasado por un procedimiento así antes. Pero el escan me diría si tenía cáncer por otro lado de mi cuerpo.

Nos llevaron a una habitación pequeña donde me administraron una inyección intravenosa de glucosa radioactiva. Esta vez, el técnico encontró mi vena fácilmente. Hicieron que me recostara y enviaron a Lydia a la sala de espera. Miré al techo y traté de relajarme. Todo era tan extraño: había que esperar a oír si el cáncer había incluso empeorado más de lo que ya estaba. El personal ni siquiera me dejó leer un libro, ya que tenía que estar completamente quieta. Me dijeron que no hiciera nada. Necesitaba completo silencio y tranquilidad. Así que usé el tiempo para meditar sobre la salud y la sanación.

Después de alrededor de una hora, el técnico vino a verme. Ingresamos a la habitación del PET Scan y una vez más me recostaron sobre una mesa fría. Esta vez estaba boca arriba, con mis manos sobre mi cabeza. En comparación con el IRM, la máquina era un gran tubo cilíndrico y la habitación parecía un poco más grande. Había una sala de control, pero también era más grande. La mesa donde me dijeron que me recostara se movía de arriba abajo a través del dispositivo cilíndrico. Había llevado conmigo uno de mis CD de música favorita, Sky Spirit. Era música de flauta de los indios que me enviaría a un estado transitorio, a un lugar hermoso. Pregunté al técnico: “¿Puede tocar esto para mí mientras me hacen el escan?”

Sonrió y dijo: “Por supuesto”.

Una vez dentro del tubo, estuve quieta. Esta vez, como oía los ruidos fuertes y los asociaba con los cantos indios, inventaba canciones en mi cabeza para que combinaran con el compás de los ruidos.

"Estoy curada. Estoy sana. Sí lo estoy. Estoy curada. Estoy sana. Sí lo estoy.” Oía el susurro ligero de la música. Cerré mis ojos y miré a través de la pequeña ranura de mis párpados cerrados. Visualicé la Luz Divina viniendo de Dios/el Espíritu para sanarme. Vi el calor del mundo que estaba suspendido sobre mí y que me mantenía en la luz. Era la vida extendiendo sus brazos para tocar mi mano y era la vida susurrándome al oído: Estás sana. Te estás curando.

Lydia cuenta la historia mientras yo estaba dentro de la zona del PET Scan:

Mientras acompañaba a Pat a una de las muchas citas con el médico, me enteré que durante los tiempos difíciles la risa es la mejor medicina.

Empezó simplemente como otra cita para otra prueba. Sin embargo, esta tarde se convirtió en una mucho más larga de lo que esperábamos. Pat tuvo que hacerse un PET Scan para ver si el cáncer se había extendido a otras partes de su cuerpo. Estábamos en el Hospital Bautista, pasando por el proceso de registro, completando los formularios rápidamente y finalmente yendo hacia la sala se espera de escaneo de imágenes.

Una vez allí, nos llevaron a otra sala de espera, justo afuera de la zona de “radiación activa,” donde a Pat le harían su prueba. La enfermera me pidió que me retirara ya que se suponía que Pat debía estar muy quieta durante este proceso. Apagaron las luces de su habitación y me retiré. Estaba poniéndome ansiosa y estuve feliz de salir porque no quería contagiarle a Pat mi ansiedad. Como soy fanática de las compras, me fui a una tienda de regalos, a reflexionar un poco.

Regresé a la pequeña sala de espera, confiada en que todavía tenía bastante tiempo para ver a Pat antes de que la llevaran a adentro. Pero cuando llegué, ella ya no estaba. Quizá me fui al lugar equivocado o doblé por otro lado. Todo estaba gris y las paredes del hospital empezaban a verse todas iguales. Caminé unos cuantos minutos, y luego lo oí. Me quedé quieta para asegurarme que no estaba loca. Estaba oyendo flautas indias; ¿cómo era eso posible dentro del hospital?

Seguí la música y me guió a unas grandes puertas dobles donde un letrero me detuvo: “Prohibido. Radiación Activa.”

Pegué la oreja a la puerta y me puse a oír. ERAN flautas indias. No estaba loca. Empecé a reírme. La gente que estaba a mi alrededor me miraba; seguramente pensaban que había enloquecido de pronto. Sin embargo, había encontrado a mi amiga. No podía verla, pero yo sabía que tras de esas puertas estaba Pat, serena y tranquila, haciéndose la prueba, mientras oía y se iba flotando con su música favorita que la conectaba a Dios, la Madre Tierra, el Universo y a todos sus ángeles.

Capítulo 6: Creo que no Estoy Soñando
“El valor es la resistencia al miedo, el dominio del miedo… no la ausencia del miedo”

-Mark Twain

Fui a ver a un médico oncólogo ANTES de mi mastectomía. La mayoría de los cirujanos te dicen que esperes hasta que haya terminado la cirugía antes de que vayas a ver a un oncólogo. Sin embargo, yo quería elegir a mi médico oncólogo y recibir información antes de someterme a la cirugía. Seguí el consejo de mi amiga Sally de buscar al correcto antes de mi cirugía.

“Quizás tengas que ver a dos o tres oncólogos antes de encontrar a uno con el que te sientas cómoda. Un médico oncólogo te dará información valiosa.”

Vi a un médico oncólogo que me gustó, pero no era el médico. Cuando conocí al Dr. Stefan Glück, mi búsqueda había terminado. Este hombre era compasivo, educado y un líder en su campo.

El Dr. Stefan Glück, Doctor en Medicina, Miembro del Real Colegio de Médicos(C), y con estudios de doctorado, era profesor de medicina de la Universidad de Miami, mi alma mater. También era Jefe de la División de Miembros de Asuntos Clínicos, División de Hematología/Oncología y Director Clínico del Instituto de Cáncer de Mama de la Familia Braman en el Centro Oncológico Integral de la Universidad de Miami. Era conocido a nivel internacional por su trabajo en el cáncer de mama, de cabeza y de cuello, y por los trasplantes de médula ósea.

Lydia me acompañó en esta primera visita al consultorio del Dr. Glück. Tomó notas por mí, ay que mi cabeza empezaba a darme vueltas con tanta información. El doctor nos dio estadísticas y la información sobre las medicinas que necesitaría. Respondió a todas mis preguntas.

"¿Debería hacerme una mastectomía o una lumpectomía?”

Nos dio toneladas de números que me inclinaban hacia una mastectomía.

¿Cuánto tiempo pasará hasta que se caiga mi cabello?”

Dijo que generalmente serían diez días después de la primera quimioterapia.

“¿Qué tan rápido debo empezar con mi quimioterapia?”

“Pienso que no debes esperar con la quimioterapia, ya que eres HER2 positiva. Unas tres semanas después de tu cirugía,” respondió con calma.

“¿Debo tomar mucho agua antes o después de mi quimio? ¿Me dará una reacción alérgica a los tratamientos?”

Explicó pacientemente: “Sí. Mucho agua durante y después de la quimio para sacarla fuera de tu cuerpo.

Te daremos medicamentos previos para evitar reacciones alérgicas.”

“¿Qué tan mal me voy a poner? ¿Cuántos tratamientos necesito?”

El doctor me prestó toda su atención. “Necesitarás diecisiete sesiones de quimio cada tres semanas, durante un año.”

Confié plenamente en este hombre. Era otro ángel de sanación colocado en mi camino.

Estaba algo preocupada ya que recordaba a mi mamá, Daisy, cuando tuvo sus tratamientos de quimio veinte años atrás. No eran divertidos. Realmente se ponía muy, muy enferma. Vomitaba. Sentía dolor. Había bloqueado muchos de estos recuerdos de mi mente; sólo recuerdo que ella se puso muy mal. Pero, una vez más, sabía que los tratamientos actuales eran distintos. Pasaría a través de esto, me divertiría en el proceso, y ayudaría a otros con lo que hubiera aprendido.

La maravillosa enfermera del Dr. Glück, Jennifer Herrera Perdigón, me preguntó cuándo tendría mi quimio.

Lydia recapituló esto:

Le dijo a Pat que podría programarla para cada tres semanas un jueves o viernes. Normalmente tratan y programan pacientes para esos días, para que puedan tener un período de recuperación durante el fin de semana y puedan regresar a trabajar los lunes. Pat la miró y dijo: “¿Por qué habría de hacer eso?” Jennifer miró a Pat como si estuviera loca. Pat sonrió y dijo: “Yo quiero divertirme los fines de semana, cariño, me vas a programar para los lunes o martes.” Todos nos morimos de risa. El Dr. Glück se rió y dijo: “En mis treinta años de medicina, nadie nunca ha dicho eso.” Realmente pasamos un buen rato en el consultorio del doctor.

Otro ángel maravilloso del consultorio del Dr. Glück nos dio un paseo por la UQT (la unidad donde te administran la quimioterapia). Fue una buena idea ver este lugar antes del primer día de tratamiento. Estaba un poco nerviosa cuando caminamos por esta gran habitación llena de cubículos. Había varias personas recibiendo quimioterapia y enfermeras cerca de ellas. No obstante, la atmósfera era tranquila y las enfermeras eran afectuosas y amigables.

Entonces, alguien me llamó. “¡Patty!”

¿Estaba escuchando cosas? Lo oí otra vez. “¡Patricia!”

Volteé, buscando a un hombre. Se veía ligeramente familiar, pero no me acordaba quién era.

“¡Soy Max!”, dijo.

“¿Max?”, seguía sin recordarlo.

Entonces dijo: “Soy Orfirio”.

“Hay, ¡Dios mío!”

Orfirio y yo habíamos crecido juntos. Fuimos amigos durante la escuela secundaria, la universidad y por un tiempo más, aunque no lo veía desde hacía más de veinte años. Nos abrazamos.

“Soy un enfermero de quimio en esta unidad”.

Empecé a llorar. Sus ojos se llenaron de lágrimas, al igual que los de Lydia. Era otra ángel que Dios había puesta en mi camino de sanación. Esta vez era mi enfermero de quimio. Esto era increíble.

Mientras lo observaba, vi que realmente era él, sólo que un poco más gordito (disculpa), y con bastantes canas. Sus ojos grandes y brillantes, y su cálida risa eran los mismos. Yo lo conocía como Orfirio, pero en el hospital lo llamaban Max.

Hice una nota para mí misma, para solicitar que fuera mi enfermero de quimio. Nos retiramos de allí con buenos ánimos, felices y con esperanza.

Ya tenía a mi cirujano, mi enfermero de quimio y a mi oncólogo. Ahora necesitaba a un cirujano plástico para que me diera la copa C que siempre había querido. No quería que ocurriera de esta manera, pero era la realidad. Voy a perder mis mamas con el cáncer. No quedaba nada más por hacer que rezar y escribir acerca de ello.

Diario de Pat: 18 de abril de 2008

¿Finalmente me está golpeando? Me desperté triste hoy. Creo que más de lo que me imaginaba. Quizá sólo tenía que exhalar un poco, pero estaba bien. Quiero ir a bailar este fin de semana. ¡Quiero divertirme! Pasé unos momentos muy agradables con Mercy y se sintió tan bien. Así como aprendimos en los Andes acerca de los chamanes, realizamos una hermosa ceremonia de sanación. Esto tenía tanto significado para mí.

Tammi y Lydia no se han separado de mi lado desde el diagnóstico. No sé qué haría sin ellas. Han dejado a sus familias para que se hagan cargo ellas solas y se han pegado a mí desde entonces. Lydia incluso le está pidiendo a La Luna que me cure. Rezarle a la luna es “algo mío,” no costumbre de Lydia. ¡Me encantó!

Annie y Mercy también han estado disponibles para mí sin falta. María está en Nueva York. No le contaré hasta que regrese.

Ahora estoy esperando los resultados de mi PET Scan. Esta espera nos está volviendo a todas un poco locas. Sí, el cáncer está presente, pero yo siento que es solamente en mi mama derecha. De alguna manera, ¡lo sé! Las preguntas ahora son: ¿Por qué se está demorando tanto? ¿Cuándo llamará el doctor? Estoy sentada dando vueltas a mis pulgares, esperando la noticia que desesperadamente necesito saber para compartirla con mi papá. Quiero explicarle todo completo. No quiero que experimente conmigo esta espera y angustia.

Tammi tiene una cita esta noche. Está tan emocionada. Será la primera cita desde que rompió por última vez. Espero que se divierta, aunque sé que estará ansiosa por conocer mis resultados del escan. Lydia se va a ir a un concierto. Ella también está demasiado nerviosa, pero trata de esconderlo por mí. Lo puedo ver justo a través de ella. ¡Annie también se siente atroz! Lo sé porque está inusualmente habladora. Eso quiere decir que realmente está preocupada.

Iré a casa de Vicky esta noche. Tomaremos champán con amigos y simplemente trataremos de olvidarnos del escan. Ya me preocuparé cuando suene el teléfono.

Recuerdo esa noche tan bien. Estábamos en nuestro segundo vaso de champán cuando mi teléfono celular sonó.

“Es el Dr. D,” les dije a todos con nerviosismo. Fui a tientas por mi diario para tomar notas. Siempre tomé notas.

El Dr. D empezó a hablar: “Pat, buenas noticias. El PET Scan está limpio. Tienes enfermedad multifocal en más de una zona de la mama pero en ningún otro sitio. Podrías ser una mejor candidata para una mastectomía, pero la lumpectomía todavía sigue siendo una opción. Aunque eres Her2neu positiva, ¡estas son las mejores noticias de todas!”

Volteé donde estaban mis amigos y sonreí a medias. Puse el celular en función parlante para que todos pudieran oír lo que él tenía que decir. Habló acerca de las ventajas y desventajas de la lumpectomía versus la mastectomía: la tasa de falla era de 8% en 10 años, lo que significaba que el 92% de las mujeres que eligen hacerse una lumpectomía no tendrán una recurrencia en 10 años. Pero 8% tendrían un nuevo cáncer o una recurrencia. También dijo que la desventaja con la lumpectomía era que tendría que recibir radiación además de la quimio. Pero si me sometía a una mastectomía, sólo necesitaría quimio. El Dr. D dijo que la necesidad de quimio es una necesidad biológica y es independiente de la operación que se realice.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-31 show above.)