Excerpt for La Infantil Metralla De Tu Lengua by Pepa Ortiz Moreno, available in its entirety at Smashwords


LA INFANTIL METRALLA DE TU LENGUA

Pepa Ortiz

©Editorial Emooby, 2011

La Infantil Metralla De Tu Lengua

By Pepa Ortiz

Published by Editorial Emooby at Smashwords

© Copyright 2011 Editorial Emooby

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Table of Contents

Prólogo

Nosotros ese barranco colectivo

A mi ciudad le falta un pecho

Niño de bajo coste

Andamos de espaldas

El domesticador

A Salvador Allende y su canto

Burocracia del crecimiento

Extravío en la ciudad

LOS TRÁMITES DE LA AUSENCIA

El detalle adormecido

El silbido

Cautiverio

Y esta sed

Él la seguía

Los elegidos sueños

El tiempo lo cura todo

Sara al desnudo

Desvaríos de la costumbre

ABRIENDO LA IMAGEN DE LA SIMA

Y si te dijera

Te presento al desequilibrio

Para M.

Mimodrama

Hombre que pasas

Lo que supe de ti

Fe-fábula

Fuga de amor

Mi negro mundo

En la cabaña

Tú ya no

El manifiesto de un puño

A veces pasa

Anatomía del deseo

Permanencia en crisis

Tú no estás tan solo

Grinyol

Todavía de guerra

Abriendo la boca

Y este placer

Biografía


Prólogo

A cargo de la autora

Levantamos la ciudad como una pesa de preguntas sin respuestas.

Nace este poemario de las entrañas de esta ciudad brecha en la que habito disparando a la colectividad-vitrina que lo politiza todo como un guiñol. Y el deseo emerge a contracorriente de ese mandato de cultura que nos hace arrodillarnos hasta erigir fijaciones en el vuelo.

Nosotros ese barranco colectivo

A mi ciudad le falta un pecho

Y el autómata sucumbirá en su tenebrosa saliva

irrigando azul su lengua

abrirá una grieta en vuestras terrosas bocas.

Reptilinea

escurridiza

eléctrica.

Y vuestro cuerpo

sacudido y agotado de tiempo

oscila luz convulsa

olerá con los sentidos

tocará el agujero del amor.

Niño de bajo coste

Pese a que espante el pájaro del atlas de la palabra

y se quede dormido en la mitad de un aplauso,

a ese niño

no le pasa nada.

Tal vez sus ganas

se fueron tejiendo

en los agujeros de la consola

aguardando al lazarillo.

Y se llenó del vacío

de tanto bostezo mecánico

con la tele.

Mil impactos de pantalla

prendidos de una noticia:

centenares de niños nacidos en medio de una guerra.

Y tras largas noches en vela

al progenitor le llega el día de la urna

tiritando la marca “X” en Educación

y el descuido del pulso le instala la cruz de la Iglesia.

No conoce la manecilla de la brújula

y canturrea la culpa del muerto

de cuclillas en la queja

una lluvia ácida de panfletos

rastrean maestros a tiempo total.

Y que la crisis a tanto encierro

siga prefiriendo la culpa a la responsabilidad.

Andamos de espaldas

Puedo entender

que llevemos la cultura del miedo por dentro

instalada en las barandillas de nuestra cuna

pendiendo del hilo de voz

del primer susurro de nuestro progenitor

pero…

quién no jugó a salvarse con el dolor

que nos dejó arrinconados en el lavabo

lamiéndonos la corteza de la pústula,

quién no señaló las paredes del vacío

con el goteo de una tiza

y se cegó con el retrato.

De verdad tenemos que sucumbir

en el grito del mudo

que espera a la salida del colegio.

Rezamos para prolongar la bulimia

instalados en el chillido del apetito

que no atiende a razones.

Lo que no puedo entender

es abandonarse a la apatía de las horas

condecorar a la marmota

que nos hace caminar de espaldas al miedo

disponemos de más miedo para vivir que para morir.

Ya todo nos sale infecundo

abortamos sin escucharnos.

Puedo entender

que llevemos la cultura del miedo por dentro

instalada en las barandillas de nuestra cuna

pendiendo del hilo de voz

del primer susurro de nuestro progenitor.

Lo que no puedo entender

es que multipliquemos nuestro miedo como panes

toreando mudarnos de piel,

cargamos nuestro ombligo como una cruz

y hemos silenciado nuestra intuición en una tumba,

nos hemos resignado a la muerte.

El domesticador

Él creyó que sólo existía un circo

como si sólo existiera el alboroto

de un único payaso de guardia.

Es así como hacía pasar a sus fieras

una y otra vez

hasta la domesticación,

aguardaba a que digirieran el mismo forraje

de siempre.

Así es como dejaba

que se le formaran pelotas de alimento en la boca

insistía en que había que comérselo todo.

Apuntaba con su látigo, lo movía con firme decisión hacia el suelo,

apenas le daba tiempo de mirarle los ojos ensangrentados

a sus fieras.

Él creía que sólo existía un circo

y le llovieron enanos

el día del motín

que se habían hecho pasar por fieras del mismo aro

y hasta ahora habían digerido

el mismo forraje de siempre.

A Salvador Allende y su canto

Hoy

las nubes acribillan

cada paso que doy en la tierra.

Y se me incendia el alma

de soldados contagiados por el opresor.

Y escupo el veneno

poniendo de pie al viento

con mis últimas respuestas.

Pagaré con mi vida

cada caballito de mar

recogido en la arena

por algún trabajador.

Escribiré la historia

con cada pedrada en la frente del fusilado.

He resurgido de mis entrañas

y tecleo con mis pies

el pulso de la vida.

Desconfío

de quien en nadie confía

y rebana con su pobreza capital

cada tejado iluminado

rebana con su ironía manipuladora

de libros

cada sonido del espíritu.

Mi pueblo pasará el relevo

a quién no tenga nada que llevarse a la boca.

Mi pueblo ha sido contagiado por el opresor

no es ingenuo mi pueblo

y se tatúa en el cuerpo

cada letra de caballito de mar

tiritando en la orilla.

Tengo fe

soy un guerrero

que sobrevivió al tiempo.

Burocracia del crecimiento

Corre el guía para que lo elija

da saltitos de elefante

en mi tierra trabajada

cuando el elefante no puede saltar.

Y mi corazón dividido

entre la piel de su abrigo

y el hedor de su labio

fino mutismo de cartas marcadas

escalera del juego.

Entonces

no será el hambre

ni la pereza

será

el guante del mensajero

empujando tu grito desafinado de calabaza

confinándolo a cadena perpetua.

Cargaré con el revés de la fama

y tal vez mi nombre

salga en alguna lista

de la historia decreciendo.

Me haré más pobre

más culpable

más desarmado

dispararé a quemarropa

en el silencio de los días

fabricaré golpes de Estado

desde mi fábrica fuga de humano capital

y lanzaré una débil señal

masacrada de comercio.

Tal vez

en la tele se hable

de si

el ojo del huracán

de si

el reparto justo del zoológico proveedor

de si

igualar los hándicaps para la competición

una larga cola de baboso papeleo

que borronea

las ideas bala

del amor que identifica


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