Excerpt for Genesis (30: 8,9) by Ezequiel Nacach, available in its entirety at Smashwords

GENESIS (30: 8,9)

Ezequiel Nacach

Smashwords Edition

Copyright 2006 Ezequiel Nacach

enacach@gmail.com




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Índice

I

II

III

IV

V

VI

VII

VIII

IX

X

XI

XII

XIII

XIV

XV

XVI

XVII




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Rosh Hashana

Septiembre 87

I


En la alianza,

un encuentro de notas espinales

penetra hasta la médula,

oscila mis vértebras dormidas,

en este tiempo detenido.


Una alianza en decídeles,

une al alma mía,

es su Voz,

la que penetra mis sentidos,

alarido que despierta,

al Eterno hoy dormido.


Alma en camino,

hacia Su antigua madriguera,

paredes de sonidos,

pisadas extraviadas,

sin huellas

solo vientos/almas,

por siempre hoy unidas.




II


Un aullido interno

guarda el cuerno de carnero,

un alarido enfermo,

esconde mi alma

en su cerebro.


Su presencia,

escala el firmamento,

hoy Su ausencia,

descifra al desatento,

es mi cuerpo,

soy de anhelos,

! no lo entiendo!


¿Son tan solo las ideas

la corteza para mi aliento?


¿Es el remolino del sonido,

la furia que me atrapa?

¿es de notas graves Su cabeza?


Es de gritos Su cabello,

es de aullidos Su presencia

ave fugaz dentro de mi cuerpo.




III


Silencioso

permaneces dentro,

entre movimientos y

emociones creces,

y sin conocerte,

presiento silencioso

Tu llegada.


Oculto,

me propones conocerte,

y en el devenir sin freno,

maduras las semillas,

dejas en otoños,

cortezas quebrajadas

por mis gritos


No conozco Tu pasado,

solo hoy presiento Tu futuro,

solo sé,

que eres Tú,

el Uno,

y me intriga Tu llegada,

el saber de Tu alma,

Tu destino,

y mas aún lo ya escrito.


Es entonces cuando sé,

Entre los silencios de palabras,

que eres Tú

quien llega siempre:

mis palabras pronunciadas.




IV


En el fondo

de un abismo fantasmal,

encuentro en mis palabras,

sus sacras melodías,

me penetro en sus deseos

y en sus ilusiones.


Las encuentro siempre

en el precipicio,

en la hipófisis de mis deseos,

entre mis ojos y sus pupilentes.


!solo deseo cerrar mis ojos

por un tiempo!


!que no despierten mis sentidos nunca!


Es la muerte lo que anhelo,

el descanso de mis músculos,

de mis ideas encarceladas,

en el pozo de mi cuerpo.


Vasija tan solo soy

de Tu deseo.




V


Confundiendo lágrimas,

amazo salivas intestinales,

entrego mis verdades

al sonido del carnero,

ya no son mías desde ahora,

ya no escucho sus timbales.


Fantasmales sentimientos

avecino a futuro,

abismo del engaño,

de un fatal ambiente en lagrimales.


No conocen otra senda mis aullidos,

no proveen las palmeras,

una sombra a mi descanso.


Quiero verte,

conocerme,

inundar mis venas con Tu lengua,

vomitarte por mis poros,

no más pruebas

no pequeñas probaditas,

todo Tú, de lleno,

solo reflejarte quiero

yo por dentro.


Que me griten loco,

que me tiren piedras,

que taladren mi cerebro,

Tus palabras,

y así,

aniquilado por verdades,

mutilar mi cuerpo,

acuchillar mi alma,

con Tu sentimiento.


No agradezco,

no pretendo,

solo un vivo y

punzante anhelo tengo:

no solo Tu piel

no solo por un tiempo,

eterno como Tú,

!te quiero adentro!




VI


En la física

de leyes ya estudiadas,

una alma puesta en la balanza

nunca gana,


Es etérea,

Y sin imagen,

es errónea su visita,

es indescifrable

por millones

su figura.


Yo,

entre calamidades

de un desmerecido albedrío,

voy testificando y

testimoniando Su Presencia


Quiero

dinamitar mi techo y mis anhelos,

a mis contraídos músculos

y sus atuendos,

disfraces verdes,

yo de cielo.




VII


Estática presencia

con imagen la del cuerpo

(la penetro)


eufórica

ausencia

sin contornos

(la conllevo)


y de pronto,

en presencia

del olvido,

acaricias,

nuevamente

mis tejidos

muertos/vivos.




VIII


Una línea de humo

atraviesa mis ideas del mañana,

un audaz y silencioso Dedo,

perfora mis oídos.

Aventura terrenal

con olor a lirios muertos,

tacto taciturno en celo,

alientos perdidos,

de un eterno caminar

etéreo y muerto.


Me piden navegar

con brújula entre mis piernas,

se atreven a plasmar

su anhelo en mi epidermis,

me permito destacar al batallón,

e instalarme entre los muertos.


Quiero

invadir mi cuerpo

con Tus besos,

que se instalen mis deseos,

y perdido así.

que perforen mi placenta,

añejada de Universo.




Te llevo dentro,

Oración incesante,

Real, intensa de

Alma y cuerpo, de

Hogar por siempre.


Salmos del siglo veinte


IX


Biblia intensa sin prejuicios,

de palabras y cultura,

de hombres con dolor y angustia.


Eclesiastés del noventa soy

descifrando Tu piel con el lápiz

mi lengua húmeda y

un alma seca.


Intensas sensaciones

de llevar la Biblia muy por dentro,

de haber leído libros

en un tiempo conocidos.


De signos, cábala y metáforas,

mi corteza cerebral esta formada,

unida por vocales

mantenida por tus hijos,

siempre enaltecidos,

iluminados por verdades

sin sentido.


Yo,

camino Tu vereda,

con el fin escrito

ya marcado

por los pies de mis hermanos.


Gestaciones,

génesis (30:8,9)

en edades,

de aprendizaje,

en útiles reliquias,

con sentido calmo,

de placer y recelo hoy fundidas.


De quietud en mi costado,

por lograr unir los nudos,

por permanecer atado,

en espera,

de Tu infinito espacio,

de entrar

a Tu escondido cuarto.


no sientas

me dijeron


no quiero sentir nada

lo confirmo


al haber hablado con los otros,

al haber sentido su futuro,

al sentir en mis muñecas

sus soldados,

con los cascos y uniformes,

en la tierra santa de tus besos,

en espera estoy,

de Amarte siempre.


Alma acumulada,

vibración constante

sin fortuna,

sin fragmentos inhalantes,

solo piedras y diamantes,

del olvido citadino.


Solo quieres al del campo?

solo ves en ellos Tu futuro?

por qué entre capas,

inversiones y locura,

¿no penetra Tu brazo

mi fastidio?

en medio de cristales y ladrillos,

de ventanas al vacío,

muevo las cortinas,

del viejo desatento,

al infortunio génesis humano.


Gestaciones,

química ultrajante,

desgarrador invento

al llorar mi cuerpo,

génesis

sin Sansón,

sin templos,

magníficos los reyes,

ó Calígulas los césares,

solo radios,

alarmas de colores

pantallas olvidadas,

en la antesala de mi cuerpo.


Dónde transmitir mi fuerza,

separar mi mar,

tragarme pensamientos.


Dónde tocar más rocas,

emanar al río en mi costado.


Dónde llover mana,

para ti, mi hermano.


No por ellos,

por mis venas,

en mi pluma perdida en el río,

recogida por princesas,

(egipcias raíces llevo)

una túnica blanca,

un bastón tocando,

el fondo del pantano.


Por pirámides tallado,

de sudores escupidos en mi cuerpo,

fui esclavo

soy tu hermano.


¿Es tan sólo,

que pretendes no encontrarme?

¿es por eso que me plagas?

yo a ti, hermano,

te enmarco en mi puerta.


Con plagas de langostas,

Y sangre de mis primogénitos,

esculpí por siempre mi presencia,

tallé maderas de deseos,

fortifiqué a Masada,

navegué a Noé en mis entrañas,

para desembarcar en tu cerebro,

y plantar mi estandarte

en tu tierra,

en tu velo,

(vivo atrás de la cascada)

tú, me ves entre los ruidos,

en medio del agujero acuoso

del lago de tu cuerpo muerto.


Serenidad suiza,

la aborrezco.


Quiero cataratas

y al Rió Bravo,

y en los rápidos

llevarme mis anhelos,

y en la búsqueda dormida,

pisar tu fondo mar,

con mis mejillas,

oír tu suave manantial,

brotar de tus entrañas.


Tierra,

centro de mis pensamientos

de deseos y versos intranquilos,

de reales escrituras,

emanando de mi Biblia:


gestaciones,

génesis (30:8,9)


movimiento eterno.


Génesis escribo,

con mis manos verdes,

de deseos insatisfechos,

converso con Eclesiastés,

comparto su lenguaje,

en mis sentidos corrompidos,

por el ruido humano invencible.


Religioso,

no en la comuna,

si con ellos compartida


Me reflejo,

te postulas,

candidato a ganar

a la afortunada alma sin caricias,

sin bebidas inflamando las heridas,

fértil, fría,

melancolía citadina.


Es el tiempo nuestro

el que ayuda,

es el tiempo eterno,

Tuyo,

quien dirige,

a los hombres locos que caminan.


Génesis a diario,

que alegría haber nacido,

y encontrarme nuevamente,

dentro del ombligo,

en el párrafo:

génesis (30:8,9)


Viviré entonces

como mis ancestros,

los trescientos,

en el tabernáculo de esta vida,

estoy primero,

muy intenso,

no sé si camino adentro,

no sé si vivo afuera,

solo sé,

que escribo todo yo,

con la tierra como piso,

con el cielo como techo,

para resguardar

mis letras en Tus libros,

para ser secreto a los vivos,

sentir al muerto

desvanecer el firmamento.

No puedo,

no logro ni quiero,

no pretendo,

no trato ni intento,

escribir más allá de lo que siento,

solo aquí,

lo que logro percibir

de Tí por dentro.




X


Siervo de tus besos

arlequín de anhelos,

prófugo de tu recuerdo,

orador y velador para tus gritos,

enterrador de mentiras,

Mesías de tus verdades,

escalador de Tu epidermis,

carcelero de tus enemigos,

gentil a ti, sincero,

fiel a tu imperio,

adorador de tu novela,

yo sin ti,

muerto estaría por siempre.




Pesaj 5751


XI


Empiezo hoy mi pascua interna,

una tregua a los sueños,

que alteran mis pulmones,

para cambiar el ritmo y mi alegría.


Un sueño es el que vivo,

el despertar en la ducha,

alarma mis neuronas,

solo quiero

no más gritos a mi oído,

no ver más personas

en los mármoles plasmadas.


Solo quiero,

no sentir el futuro desde ahora.


Quiero

no cumplirles a mis enemigos,

no intuirte a Ti, sin conocerte,

ser un poco mas como la tierra,

que me pisen,

y no sentir Tus huellas,

que me incendien,

y no sentir Tu mano adentro.


Esclavo de tu soberbia fui hermano

entiendo ahora,

lodo y paja,

en nuestros pies cargamos,

costumbre de ensuciar los pies,

con el trabajo diario,

hoy, así me reconozco,

y lo recordamos,

y lo comemos diario,

cada año,

son residuos,

son pirámides

! alcanzarlas quiero !

son arenas de desierto,

vivo solitario,

son los miles sobre el pueblo,

estoy cansado.


Cuarenta años de desierto,

purificar la sangre

nos encomendamos,

yo no estaba en el rebaño,

no me alcanzaron tres mil años,

para yo limpiarme,

no alcance a corregir

mis planos pies, hermano.


Es de lodo el intelecto,

de paja la constancia,

de arena y

piedras/toneladas

mi impaciencia.


Construí pirámides y templos,

momifiqué faraones y princesas,

camine descalzo los desiertos,

arena, tierra y polvo en mis entrañas.


No conozco yo a los peces

quiero ser la mar por dentro,

brotar mi agua de las rocas,

solo para ti, hermano.


Ahora,

anhelo abrir Tus mares,

solidificar con Tu sal,

las entrañas de los enemigos,

mandar al ángel de la muerte,

a reconocerme,

primogénito de Tu primer peldaño.


Quiero que le hables al oído

a mi sangre

que me vistas de guerrero

primogénito ser

para mi alma muerta,

en esta vecindad humana.


Quiero ser trompetas,

taparrabos,

y un bastón para mi mano,

barbas y sandalias,

arena y reinos solitarios.


Quiero a un rebaño dando vueltas,

cactus, higos y zarzales,

cantos y alabanzas,

jueces y profetas blancos,

y al profeta Ezequiel

escrito en mi cerebro.


Quiero traspasar mis venas,

recorrerme los sentidos,

desprenderme del turbante,

hacer volar mi cerebro

por Tus sienes,

quiero al fin,

el final a mi egipcia tierra cerebral,

a mi desértica presencia eterna,

fin a mi garganta seca,

al percudido cuerpo,

a los ahora pies vestidos,

fin a mis pasados gritos,

a mi maldita figura de becerro.


Humilde blanca túnica,

bastón cansado de desiertos,

pluma de Escrituras y verdades,

sin los faraones pensamientos,

las princesas ideas solitarias,

sin la carga humana,

de pirámides sólidas,

hechas por nuestros ancestros.

!quiero vivir el mar por dentro!




XII


Me encuentro en el exilio

de las sensaciones,

entiendo

entre la carne

el por qué de mis pesares,

certeza de estar,

entre la Tierra y el Sol amenazantes.


Me entusiasma el eclipse,

al taparse el Sol por un instante,

es no verme en el exilio,

oscurecer la tierra que hoy piso,

iluminar la parcela de mi vida

poder ver al alma en este mundo.


Placer

de sentidos a disgusto,

luna reflejando luz

alma aun despierta,

esperma en el vacío de mi cuerpo,

no concebido por la tierra,

estrella abriendo firmamentos,

aún desconocidos

por ayeres muertos.


Me encuentro,

me persigo,

me veo al descubierto,

lagartija ante Ti,

tejido en mi piel,

en pacto celestial,

que yo si entiendo.


Quiero ser en línea tu costura,

no antifaz, no guerra,

solo acercarme al firmamento,

de cielo y lodo,

untarme los sentidos,

alejarme siempre,

de la cotidiana lengua de mi abuelo.


Vengo de Safed,

conocí a Luria en el desierto,

se que cueva quiero ser

y en obscuros años meditando,

un maestro/compañero tuve,

hoy busco compartir El Libro,

cruzar océanos,

verme el alma compartida,

de eclipses totales diario.


Me emociona

el astronómico suceso,

de vivir oscuro en este mundo,

de ver así la shejinah que llevo dentro,

a los ángeles sosteniendo Tu vestido,

solo con rozarte con mis ojos,

me conformaría.


No voy a usar lentes,

ni cristales amarillos,

voy a ver al Sol de frente,

sin respiro

voy a dañar mis ojos

de una sola vez por siempre,

voy a meterme

en mi oscuro sentimiento,

para así poder ver

como reflejo yo Tu cuerpo,

y con mis párpados calientes,

filtrar Tu sol en mi epidermis,

para calmar con Tus brazas,

ese fuego mío interno,

que ironía

querer apaciguar mi ser

con fuego, lava y deseos,

no con verdes aires

y azules sentimientos,

para así entender por fin

mis células,

con anaranjados y

fosforescentes versos,

así me voy a consumir al fin,

por dentro,

lápida y cementos sobre mi cuerpo.


Que alegría

respirar bajo la tierra,

(eclipse de Sol adentro)

Tú,

la Luna por instante eterno,

yo,

conciencia de mi exilio,

en paredes terrenales.


¿podré vivir conmigo,

con mente y Paraíso viendo?


No quiero ser el Golem,

Vivir con el locutor por dentro,

si de arena fina,

si Tu Golem que soy

y vive eterno,

si de materia Cielo

no de tierra adentro.


Quiero los ojos negros/grises,

quiero azules verdes píes,

naranjas/rosas manos,

audh y flautas graves,

y al aleph combinar por dentro,

pronunciar permutaciones

de vuelo de águila y montaña,

repetir 242 veces mi cerebro,

agotar sus hemisferios,

atiborrar de letras a mi cuerpo,

de Torah y espacios al mismo tiempo,

ser de proa a popa,

Tu golem ancestral y no mi cuerpo.


La impaciencia desfila

en mis adentros,

soy humano ser,

lo entiendo,

lo creo,

y atormenta a mi respiración Tu cuerpo,

es mi alma que escribe,

un momento ya vívido,

como hoy, Shavuot

3000 años atrás,

escuchando el cincel,

de Tus tablas/leyes.


!no las quiero!


!no entiendo su escritura!


Solo veo tras de ellas su sentido,

solo con lágrimas entiendo,

su propósito antes de esculpirlas,

de Tu mente,

(mi alma)

las conozco y me emociona.


Yo no sé esculpir la piedra

yo no sé leer ni escribir Tu lengua

tan solo de cielo y paraíso escribo,

te quiero,

no escrito sino adentro,

quiero ser persiana de Tu cielo,

quiero ver Tus letras,

no en palabras esfumadas y escondidas,

no de un cuerpo,

ser Golem de esta tierra

para mi incierta.




XIII


Olas

epidermis de la Tierra

horizonte

cabellos de Tu cuerpo

y Tu centro

es balada para el muerto.


Tus contornos

mi inquietud eterna

Tu cielo

mi mirada interna.


Soy palabras

maleza infame

de un cobarde sentimiento.


Placer

desgaste

y un cerebro.


Tierra firme

te detesto

mar inmenso

un aliento

cielo y más

es Tu Universo.




XIV


En el silencio

destapado por ideas,

(antiguo caminar sin riendas)

solo me pregunto insensato,

el por qué de los placeres cerebrales,

(mis ideas)

sin silla y fuete en la mano,

solo con la yegua entre mis piernas,

montando a pelo,

sobre arenas blandas,

(sensaciones)


Granos con la brisa en mi costado,

por el ir y devenir,

de olas incesantes,

(Tus quehaceres),

sin rumbo fijo,

solo en constante ir y venir,

del mundo sensorial que nos acecha.


Despierta

abre latas sin los dientes,

rompe platos sin las manos,

desarma telarañas sin Tus vientos,

solo tú,

con el cerebro bien atento,

al desengaño de penas y verdades.


sí, sí Te Quiero.




XV


Camino solo a casa,

sin paredes agrietadas,

por palabras

de un rabino enfurecido,

solo y sin maestros,

solo el mío,

mi escritura,

y las Escrituras,

forjadas en mis huesos.


Mantras y deseos,

permutaciones y letras,

unos cuantos números,

marcando mis esencias.


Camino solo a casa,

en alerta desesperada,

imagen del mundo venidero.


Descalzo

fortaleciendo carretas,

bombardeadas por los siglos,

del espíritu.


5752 años,

en decidido caminar hacia Tu abismo,

camino solo a casa,

sin cantinas para el alma,

sin postes para mi caballo,

de pueblo en pueblo fantasmal,

y un desierto por atravesar.


Cáctus,

zopilotes,

oasis espejismo,

Sol eterno a mi costado,

fe moviendo mi caballo,

esperanza de encontrar

no tesoros enterrados,

no alhajas y cabezas degolladas.


Camino solo a casa,

en busca de los Libros,

escritos del pasado,

para así,

confundirme con las letras,

los sonidos,

y los gritos existentes

fuera de mi abismo.




XVI


Perseguido por los muros,

acechando epidemias,

discurso de tejidos,

vellos en aullido.


No hay descanso de escalera,

somnoliento infame ruido,

su trabajo cumple,

yo el mío.


No hay carneros

o zarzales,

es el pacto

sin los tribunales celestiales.


Fuerza interna,

pacto eterno,

poderes negros fulminantes,

no de rosa cola,

ni de horquillas rojas,

no el mal de ojo,

no el destino ni la suerte.


Es endurecer

mis conchas/caracoles,

para los futuros reinos

de los próximos respiros de los hombres.


!yo soy hombre!


No aparecerán

siete cabezas en los monstruos,

ni fuegos ardientes,

o anteriores profecías,

¿será la mente y la fe en los riñones,

el caminar hacia Tus valles?


Filosas piedras y espinas

bilis y epidermis,

depresiones, terapia y un respiro.


¿dónde están los precipicios?

¿no veo puentes suspendidos?


No encuentro difícil

atravesar el rió,

conozco ya los rápidos,

puedo sentir la fuerza

de la catarata,

siento ya salpicarme con su fuerza.


no es tan fácil

(yo creía)

tocar Tu velo con mis yemas,

acariciar Tu rostro

con mis ojos amarillos,

y estoy

al rojo vivo.


No soy ángel

que alegre dolor en mi epidermis

tan cerca de Ti,

en mis poros leprosos del olvido,

el mío.

soy un hombre y estoy vivo.




XVII


Maleza ya tazada

por machetes/pensamientos,

devorados una vez

por las hojas

del archivo de mi cuerpo.


Ya no busco afuera,

te llevo en mis labios,

te siento aliviado.


Desarmé a los vecinos vientos,

que soplaban en mis venas,

ya te veo,

te encuentro.


Son las ratas,

amigas de los gritos,

son cobardes íntimos misterios.


Ya te llevo en mi pecho,

te filtro en mis respiros,

yo por Ti,

ánima y huesos,

clamores de mi cuerpo.


Gracias.


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San Diego, California 2006


Comentarios y Opiniones

enacach@gmail.com



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