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Edgar Pérez
Copyright Edgar Pérez 2010
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El mal encuentra en cada instante nuevas formas de atacar. Aunque sus instrumentos también suelen ser sus victimas. Armando José sigue en su lucha diaria para enfrentarlo. Como siempre combate contra sus otras manifestaciones. La pobreza, la desigualdad, los designios indescifrables, misteriosos e incomprensibles. No por eso deja de amar, no por eso deja de cumplir sus responsabilidades de padre y esposo. Un terror enmarcado en el Realismo Fantástico Latinoamericano
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Moisés vio con un suspiro su Facebook. Con sus 60 años a cuestas no tenía mas ilusiones. Muchos amores rotos, muchas desilusiones, muchas veces estafado en todos sus sentimientos. no quería enamorarse ni conocer a nadie. Era terrible siempre comenzar con esas expectativas y ver como la realidad mermaba como un helado al derretirse las verdaderas y míseras cualidades de cada pareja. Sin embargo vio nuevamente la foto e invitación. Se sintió repentinamente nervioso. ¿Seria otro intento?. El definitivo. El último. No sabia si tenia fuerzas para un nuevo comenzar... No estaba seguro de tolerar un desengaño más. A estas alturas el sexo no era ni de lejos lo importante. Pero si lo era alguien para compensar esa terrible soledad. Alguien a quien y por quien esperar. Hubiera querido un cigarrillo. Entendió que iría Solo a conversar. Sin ningún compromiso. Tantear el terreno. Vio nuevamente la foto. Suspiro hondamente. Quizás seria un golpe de suerte. Se preparó a ir. Contra su instinto y voluntad tecleo aceptando la invitación. Esa noche por alguna razón manejo mas lentamente su viejo Mercedes Benz s350 turbo diesel y en el estacionamiento del snack bar mi primer beso, duró estacionado sin descender del vehículo, esperando que su voz interior le dijese que debía irse y dejarlo todo así. Pero maldiciéndose a si mismo, entró al bar. Sé sintió estúpido. Buscando amoríos su edad. Sin embargo, tenía grabada la imagen en su rostro. Allá estaba en la mesa apartada del rincón. Una mujer cantaba muy desafinada Uno de nosotros. Lo considero un buen presagio y dominando sus nervios se sentó.